Por qué 2026 será el año de la aerotermia

Hace tiempo que la calefacción dejó de ser simplemente “quemar algo” para calentar la casa. La forma en que climatizamos nuestros espacios ha evolucionado y, en este 2026, las bombas de calor ya no son esa tecnología del futuro de la que oíamos hablar, sino una alternativa real y cotidiana que ha venido para quedarse. Y no es casualidad: buscamos hogares que no solo sean bonitos, sino que funcionen con la precisión de un reloj suizo, reduciendo el consumo y mimando nuestro confort.

Un solo sistema para todo el año

Lo que hace tan atractiva a esta solución es su capacidad para simplificarnos la vida. A diferencia de las calderas de toda la vida, estos equipos no generan calor por combustión, sino que aprovechan la energía del aire exterior. Esto las convierte en el corazón de una vivienda eficiente, capaz de ofrecernos calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria, todo gestionado desde un único sistema.

Es esa versatilidad la que encaja tan bien con el estilo de vida actual. Queremos soluciones integrales que se adapten a nosotros, y no al revés. La tecnología inteligente juega aquí un papel fundamental; hoy en día, lo normal es controlar el clima de casa desde el móvil. Ya no se trata de encender y apagar, sino de sistemas que aprenden de nuestra rutina diaria, ajustándose automáticamente para consumir solo la energía necesaria. De hecho, gracias a estas mejoras, los modelos más modernos consiguen reducir el consumo hasta un 20 % respecto a los equipos tradicionales sin que tengas que tocar ni un solo botón.

El compromiso ecológico y la llegada de refrigerantes naturales

Si hay una tendencia clara este año, es la apuesta por lo natural. Las bombas de calor están adoptando refrigerantes mucho más respetuosos con el medio ambiente, como el R290 (propano), que tiene un impacto ambiental mínimo. Este cambio no es solo ética ecológica, es también eficiencia pura, ya que permite que los equipos funcionen mejor incluso cuando fuera hace mucho frío.

Un ejemplo perfecto de esta nueva generación es la Áurea Compact R290, que materializa esta tendencia hacia equipos que combinan un alto rendimiento con un respeto absoluto por el entorno. Es la prueba de que la tecnología doméstica puede ser potente y delicada con el planeta al mismo tiempo.

Renovar sin obras faraónicas

Quizás el mito más extendido es que para tener una bomba de calor necesitas una casa de obra nueva. Nada más lejos de la realidad. Uno de los grandes avances recientes es que estos sistemas se han adaptado por fin a los pisos, apartamentos o viviendas con historia.

Ahora existen bombas de calor de alta temperatura compatibles con los radiadores de toda la vida y sistemas híbridos que conviven con lo que ya tienes instalado. Esto abre la puerta a mejorar la eficiencia de tu hogar sin necesidad de meterte en reformas complejas. Porque en 2026, tener una casa confortable y sostenible no debería ser un lujo complicado, sino una decisión sencilla para vivir mejor.



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