Es una escena habitual durante el verano. El sistema de climatización está funcionando, el termostato marca 25 °C y, mientras una persona pide bajar un grado más la temperatura, otra busca una chaqueta porque tiene frío.
¿Quién tiene razón?
La realidad es que probablemente ambos. Y la explicación está en cómo funciona nuestro cuerpo y en la forma en que percibimos el confort térmico.
Aunque solemos pensar que el bienestar depende únicamente de los …
